viernes, 14 de abril de 2017

Soy una buena chica (erótico)

                                 



Bueno, pues reto terminado.
Puedo asegurar que esto es lo más complicado que he escrito en toda mi vida, y por varias razones; pero me gustan mucho los retos, como ya dije en el relato anterior.
No es fácil meterse dentro del sexo contrario (me refiero a la escritura), y como ya dije en palabras textuales: imposible. Ningún hombre puede escribir lo que siente un cuerpo femenino. Nadie. Si quien lo escribe no es mujer, solo se acercará.
Lo he intentado escribir lo mejor que he podido, y con mi manía de detallarlo todo (ahí está el reto). Pero el resultado me gusta. He necesitado una revisión  femenina y me ha dado el visto bueno (gracias), y eso significa que al menos tengo un 5 de nota (¡¡Aprobado!!)
Ya está la versión masculina y la versión femenina. Espero que os guste, y que ojalá digáis: sí, se parece a lo que has escrito. Si no os gusta me podéis tirar tomates cuando me veáis por ahí, pero me aseguraré de ir bien cubierto y protegido.
Santiago Bernal ya no existe a día de hoy, y creo que no va a resucitar. Por mí está enterrado para siempre, y eso significa que ya no habrá relatos de amor. Lo más parecido a ellos son estos dos eróticos. Vuelvo al terror. Creo que escribir locura es lo que mejor se me da, penas y agobios.
Ha sido una bonita experiencia.
(El blog me da problemas y hay una parte diferente en el formato. Lo siento)
Gracias por leerme.



Pasamos a la habitación. Las persianas están bajadas y el ambiente es silencioso; lo único que se escucha es el sonido de nuestra ajetreada respiración mientras nos adentramos por el habitáculo del placer.

            Camino sin ver nada. Los dedos de mi chico no me dejan levantar los párpados. Intento moverlos, pero lo único que se mueve son mis ojos nerviosos. Mi nene también está inquieto. Noto el temblor a través de sus yemas; pero no digo nada (se cree un chico malo).  Voy delante de él. Sus muslos golpean los cachetes de mi culete con cada paso, pero lo que más me gusta es que me empuje con su entrepierna. Sí. Mmm… Va creciendo cada vez más. Está muy caliente, y se me hace irresistible al sentir cómo su cabeza pelada se mueve entre las puertas de mi trasero.

            Sí, calvito. Empuja más.

            Embiste a mi braguita y la tensa. La queda pillada, y sin darse cuenta me da doble placer porque (sigue, nene) acaba de arrastrar los labios de mi sexo (más) y… Quítate el calzoncillo y hazme tuya.  

            Noto el calor de su aliento sacudirme la mejilla. La golpea como si fuera la nube de humo de un cigarrillo mentolado; después, mientras me muerdo los labios y hago que mis rodillas se junten, notando fuego en mi cueva de las maravillas (necesita que un cirio le dé luz; y el tuyo es el idóneo, mi querido y deseado chico malo), siento que el calor de sus letras me dice al oído:

              -Aún no abras los ojos.

            Tras esto, suspira al mismo tiempo que sus labios besan mi hombro desnudo. Su bigote se mueve con suavidad por mi piel como si fuera un cepillo quitapelos, lo que me provoca unas cosquillas irresistibles. Me inquieto.

Aprieto los cachetes del trasero cuando la maquinaria de mi chico se endurece más. Me muerdo el labio inferior en lo que mis manos se abren y cierran en busca de… La quiero toda para mí. La quiero dentro. Enterita, no lo sé. Estoy muy nerviosa. El corazón no se controla; parece que tengo ondas repartiéndose por mi seno izquierdo y que lo hacen vibrar hasta llegar a la cima. ¡Plinnn…! Allí, el pezón –los dos, pero sobre todo el izquierdo- se endurece tanto que hasta siento tirantez.     

-Quitaré las manos –me dice. Respira con dificultad, como todos los duritos falsos cuando sienten el roce de una mujer-, pero no abras los ojos hasta que no te lo diga.

De malo no tienes NADA, pero sí me pones MUCHO, me digo queriendo sonreír. Sin embargo, tengo que controlarme para que él no se venga abajo. Nada mejor que hacerle creer a un hombre que, a pesar de intentar ser malo, es muy bueno en la cama. De esta forma se cree el amo del mundo,  pero gano yo. ¿A que sí, chicas? Su punto débil lo tenemos nosotras entre las piernas, y podemos hacer con ellos lo que queramos. Son como conejos detrás de una zanahoria. Ay, pero esta vez quiero sentir la zanahoria dentro del conejo mío… Ya, por favor.

            -Huhúm –respondo sin abrir la boca. Sé que ese sonido va a excitarlo más, y… ¡Acerté! Se le está poniendo más dura. Tengo una porra en mi parte trasera; la (muévela más) quiero atrapar, apretar con (empuja) fuerza, llevar a mi (sí… Sí, nene) sexo y moverla a mi antojo. Déjamela a mí, chico malo. Quiero jugar con ella.  

            Retraso las manos hacia sus piernas, pero no soy capaz de dejarlas en ellas sin más. Me veo en la necesidad de (venga, nene. Pórtate bien) moverlas arriba y abajo. Estoy muy nerviosa. Se me escapa un (A-huuuum) gemido incontrolable.

            -No te muevas –me dice mientras deja a mis párpados en libertad (pero obedezco y no los levanto) y lleva las manos a mi tripa. No me lo espero y reacciono como si me hubiera colocado cubitos de hielo. Tiene los dedos muy suaves y… Me (sí) gus… (me) ta (gusta) y (mucho) mucho. Reconozco que sí. Esta vez no finjo, ¡me encanta! Se me humedecen los labios del coño cuando el supuesto chico malo juguetea con mi ombligo.

            Entiendo a Eva. Quiero ir al infierno, y si es como el fuego que siento dentro de mí, ¡¡ENTONCES QUIERO IR YA!!

           

-Ya puede abrirlos –me susurra y así lo hago.




Veo que la habitación está llena de velas rojas. El cabecero de la cama deja de ser madera para mostrar un corazón de luces. Hay pétalos de rosa repartidos por el colchón.




Ay, ¡me lo como!




¿Lo veis, chicas? Un blandito.




Qué rico es…




Mientras observo la habitación y pienso en comérmelo a besos, entrecruza los dedos de las manos con los míos y después me estira los brazos.




Solo falta el barco para que parezca que estamos en Titanic. No te congeles, Jack. Solo necesitamos que una parte de ti permanezca dura para siempre.

             -Estás crucificada, pecadora –me susurra al oído para acto seguido recorrerme a besos el lateral del cuello.

            Ay… Esto ya no. ¡¡Es demasiado!!

            De un arrebato, cierro la cruz e intento llevar las manos hacia mi sexo. Mi cueva necesita a un hombre salvaje de las cavernas. Eres tú el elegido. Tócame. Tó…

            -A-a-a –dice al frenarme. ¡¿Por qué no me tocas?!-. No tan deprisa, jovencita. Estoy bastante juguetón.

            ¡¡Yo no!!

            Me besa en el cuello. Chuperretea, vampiro. Bésame; muérdeme. Híncame el diente o lo que me quieras hincar, ¡pero hazlo ya!

            Echo la cabeza hacia atrás. Mi chico me puede. Noto como babas recorriendo mis (joder, chico malo) muslos. Doblo las piernas llevada por la excitación; él va subiendo las manos. Me roza las (más arriba) costillas, y después sube hasta… (Tócamelas, sí. Vamos. ¡No te pares!). Me preparo para recibir sus palmas en mis senos, por ello me estremezco y estos dan un ligero bote.

            ¡No me ha tocado! Jum. ¡Está guerrero!

            Llevo mis alocadas manos a su cabeza; allí, agarro su cabello y doy suaves tirones.

            Si tiro más te haré daño, mi amor, ¡¡pero es que me estás poniendo perraca!! ¡¡MÉTEMELA YA, POR DIOS!!

            No lo hace. Vuelve a recorrer mi cuerpo mientras me retuerzo con deseo.

            Necesito tu pieza maestra para encajarla dentro de mi rompecabezas, chato. Quiero a tu amigo el calvito muy dentro de mí.  

            Atrapa la gomita de mis bragas, y… ¡Me las baja! Al deslizarlas por mis muslos me sacude algo de frescor en la zona ardiente. Pero quiero que sigas quemando; quiero que tu arma se enfríe dentro de mí. Vamos, juguetón. ¡¡VAMOS!!

            Sube las manos hasta mis senos, pero sé que no me los va a tocar. A ver… Nada, ¡lo sabía! Vuelve a bajar hacia (cómo me estás poniendo, nene) mis caderas, y de ahí (tócame en el centro. ¡Tú también lo deseas!) hacia… ¡Síiii!

            ¡Aggg…! ¡No me toca!

            Pero noto que se excita más. Su miembro parece estar hecho de (hum) piedra, y quiero que me lo… ¿Qué hace ahora?

            Me baja la cabeza, retira mi melena a un lado y… ¡Oh, sí! ¡Me encanta! , me besa, muy despacito. Tengo la piel de gallina y el coño como para pelar pollos.

            Sabes que lo que quiero pelar es tu polla, chico malo. ¡¡No te portes mal!!

            Me tiemblan las (lo quiero ya) piernas. Vamos. No quieras ser más malo… ¡Lo estás medio consiguiendo!

Un beso en la espalda hace que me tense como un arco. Bendito crío. Mis pezones apuntan hacia el infinito, duros como dos piedras. Me los voy a… ¡Me los toca!

Sí-Í-IIIA-áah

Me mueve las (así, así) tetas con masajes circulares, cosa que me (pone) PONE a mil y tres mil.

Me escurro de placer. Me muerdo los labios mientras muevo la cabeza a un lado y a otro. No sé lo que estoy haciendo. ¡¡NO LO SÉ!! Me muero de gusto. ¡Me encanta, nene!

A él se lo pone todavía más dura.

Esta es la mía, guapetón.

Me doblo. Noto cómo su querida (y para mí ansiada) cosita se mueve al abrirme a ella.

Aa-ah HuuuHúMmm.

Él no lo resiste y me abraza descargando un suspiro en mi espalda. Me aprieta los senos, cosa que le excita aún más.

Estás acabado, chico malo.

Le suelto las manos y me doy la vuelta con rapidez. Lo miro con ojos golosos, esos que dicen: cómemelo todo, que yo haré lo mismo contigo. Y mientras él se queda atontado, babeando como un niño de teta, llevo mi diestra a su juguete porque lo quiero todo para mí.

Mmm… Está bien duro y… Sí, me gusta. Vas a portarte bien, campeón. ¿Verdad?

Palpita dentro de mi mano.

Ahora seré yo la mala.

-Vamos a ver qué tal se porta esto, chico malo –le digo al ser petrificado que tengo como novio; después, le doy un besote con malicia. Tengo su hombría en mi poder, y es todo todo mío.

Me agacho y le bajo el calzoncillo. Su miembro vibra unos segundos, igual que si acabara de sacudir el filo de una espada y tardase en regresar a su firme posición.

Vamos a ver si esto te gusta…

Lo subo y bajo, haciendo que la cabecita pelada se escurra entre mis dedos. Él mira al techo sin reconocer que le gusta. Es un chico malo.

Recorro su escroto con mi lengua. Siento que a sus huevos les encanta, por ello los chupo y luego dejo que entren en mi boca con suavidad. Doy un pequeño tirón que a él le deja K.O. Los dejo libres y vuelvo a por su pene erecto: a por la cabecita pelada.

Me la meto en la boca. Subo y bajo los labios al mismo tiempo que hago lo propio con la mano. Él deja escapar un ligero gemido, y entonces aprovecho para que la punta de mi lengua se entretenga con su frenillo Mi nene se está muriendo de gusto, pero es hora de que sufra un poco.  

-aaAHp... –Dispara mientras yo sonrío-. Pa...ra –añade con voz tomada por un escalofrío-. Para si no quieres que se acabe la fiesta

            Niego con la cabeza.

            -No, no, no...  –le digo-. Nada de rendirse tan pronto, chico malo. Tienes que portarte bien.

            -¿Sí?

            Asiento.

            -Entonces, prepárate –me dice, me coge y me lleva hasta la cama. Ambos caemos de golpe.

            Boto sobre el colchón, pero cuando quiero darme cuenta tengo a la lengua de mi chico jugando con mi sexo. Recorre (ah) las paredes (aah) a lametones. La mueve como…

            Tengo una culebrilla dentro de mí; pero quiero una serpiente. Una pitón. ¡Una anaconda!

            Me desespero. Hago fuerza con los pies y me impulso; tengo las piernas en tensión y me parece estar haciendo el pino puente sin utilizar las manos, y todo porque este chi…

            No pares. Ahora no. Da... (aá-ah) me.

            Me chupa la bolita. No sé si ahí tengo el punto G entre paréntesis, ¡¡PERO ME VUELVE LOCA!!

            Le agarro del cabello y aprieto bien fuerte. Emito gemidos incontrolables mientras mis ojos se esconden dentro de los párpados superiores. Veo bla (Aaáh) nco; veo el cielo.

            No pares. ¡No te apartes!

            Apoya una mano debajo de mi ombligo. ¿Qué haces ahora? Y al instante cambia la lengua por sus dedos anular y medio.

            El medio, sobre todo ese. ¡¡Sé bueno!!

            Los introduce muy despacio, ¡pero estoy tan caliente que saltan chispas!

            -¡Aaah!

            Gimo. Tengo el clítoris hinchado por dentro, y los de… (no) dos de mi (pares) chico lo (¡No pares!) acarician.

            Aho…ra los está dan…do vueltas, y…

            -Aaah-hi

            Circulo círculo y tira.

            -Aaah-hi…hii-Aaah

            Circulo círculo y tira más.

            -Aaáh…Hi-hii… -Me agarro a las sábanas; ladeo la cabeza bruscamente. Los muslos me tiemblan como si tuviese ligeras descargas en su interior, y van subiendo. Suben… Suben más-. AAAhh

            ¡CÍRCULO CÍRCULO Y TIRA OTRA VEZ MÁS!

            -A__-Me incorporo como haciendo una brusca abdominal, sin respiración. Es como si se me escapara toda la orina de golpe pero mientras las piernas sufren una especie de epilepsia. Sé que mis labios tiritan alrededor de una “O” que babea mientras mis ojos en blanco destacan por ser lo único incoloro dentro de un rostro acalorado. Me quedo apretando el cabello de mi chico, en tensión, deseosa de que el interior de mi pecho vuelva a servir para respirar, y entonces…-. ¡BRUU-ÚUU…! (Descanso) ¡AAÁAAAHH!

            Me dejo caer de golpe, rendida. Mis brazos vuelven a ponerse en cruz, pero mi nene no me da descanso.

            Acerca la cabecita pelada para rozar la entrada de mi placer extremo; se detiene y me mira. Algo rendida pero aún ansiosa, le correspondo para que termine con lo que ha empezado.  Cuando la mete lo siento aún mejor que con los dos dedos; es más gordo y me llena más.

            No pue…do. Muevo la cabeza a un lado y a otro, ¡sin parar de gemir!

            Entrecruzo las piernas sobre su espalda y apoyo las manos en su nuca.

            -Sig... Aah -Empiezo a gritar-. Aahh aahh aah.

            Va más deprisa.

            -Me voy a correr –me dice. No quiero escuchar eso, pero me lo imaginaba.

            Apoya las manos sobre la cama y se olvida de mí. Se centra en el aparatito que vuelve a portarse como una culebrilla dentro de mí; y al instante…

            U-u-ú… Sí que tenías ganas, sí. ¡Hala, no para!

            »Oh, qué pena. El calvito se achica y se aleja de mí. Jum.

-He ganado yo –le siento decir.

Ni de coña, pero te lo haré creer. Guardadme el secreto, chicas. Digamos por siempre que todos son válidos.

-¡Hostias!

Y que sigan creyendo que la pastilla de antes de dormir, es para pegar ojo.

Jajajajaja.

8 comentarios:

  1. Nunca había leído nada parecido. Eres un fenómeno, José. Enhorabuena. Lo has clavado. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Merche. Me alegra leer eso, de verdad. Otro para ti :)

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  2. Bueno José , para no escribir erótica puedes darte por aprobado , y como bien dices no es fácil meterse en el papel sensual de una mujer , pero lo has hecho y eso ya es de aprobado alto ajjajja , y creo que a ti tan bien te a venido bien pues ya puedes mezclar terror y sexo en los próximos que escribas y será estupendo volver a leerte en tus orígenes y si encima tienen algo sensual ya es de traca jaja .
    Espero que hayas pasado unos días de descanso y ahora aponerse las pilas .
    Un abrazo amigo nos leemos .

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    1. Hola, amiga. Se acabó el reto ya, jajaja. Muchas gracias por darme el aprobado. Ahora ya tocan los de terror y a ponerme las pilas otra vez, jajaja. Espero que tú también lo hayas pasado muy bien. Nos leemos. Abrazos y feliz semana. ¡¡Gracias!!

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    1. ¡Muchísimas gracias! Me alegro mucho que te haya gustado :)

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  4. Muy bueno, José. Ha valido la pena leerlo

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    1. Muchas gracias, Sandra. Me alegra mucho que te haya gustado aunque no sea mi género :)

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